jueves, 4 de diciembre de 2014

Como curar la ascitis (Acumulación de Líquido en el abdomen)

Según la medicina oficial

La ascitis es la presencia de líquido seroso en el espacio que existe entre el peritoneo visceral y el peritoneo parietal.

En general, si la acumulación del líquido en el abdomen es escasa, no se producen síntomas, pero puede provocar distensión abdominal y acidez estomacal, indigestión y dolor en la espalda baja entre L2;L5, además de las dificultades respiratorias (disnea). En algunos pacientes con ascitis, los tobillos se hinchan (edema5 ) a causa del peso del exceso de líquido sobre los grandes vasos inguinales. El dolor no es un síntoma característico en la ascitis. La hipertensión portal causa que se produzca circulación colateral apareciendo nuevas y prominentes venas abdominales superficiales.6

La terapia básica para el tratamiento de la ascitis según la medicina oficial es el reposo total y una dieta baja en sal, generalmente combinado con fármacos diuréticos, para ayudar a los riñones a eliminar más líquido por la orina. Si la ascitis dificulta la respiración o la alimentación se puede efectuar una técnica llamada paracentesis terapéutica, que se lleva a cabo para extraer líquido del interior de la cavidad peritoneal.

La causa y cura según la Nueva Medicina Germánica



La foto de este caso no debe asustar, sino aclarar sobretodo dos cosas: por un lado muestra lo grande que puede llegar a ser una ascitis crónica a causa de un círculo vicioso; por otro también debe demostrar que a pesar de una ascitis enorme se puede tener todavía una sorprendente calidad de vida. Para que comparen los pacientes que se desesperan ya con una ascitis mucho más reducida.

Muchos pacientes afectados de ascitis entran en un círculo vicioso crónico. El conflicto que precede a la ascitis con más precisión el conflicto del mesotelioma del peritoneo, siempre es un “ataque contra el vientre”. 

En los animales normalmente se desencadena por una coz o un golpe contra el vientre. Pero también en un animal puede ser tendencialmente un conflicto “por asociación”, por ejemplo un cólico intestinal que el animal vive como un ataque “contra el vientre”. Para nosotros, los humanos, por el contrario, estos ataques contra el vientre experimentados por asociación mental constituyen la regla. 

En la mayor parte de los diagnósticos quirúrgicos que conllevan una intervención que se realiza en el vientre, el paciente experimenta un ataque contra el vientre, es decir, se imagina al cirujano que le corta la tripa.

Dado que casi todas las operaciones se realizan bastante rápidamente tras el diagnóstico, normalmente el cirujano no ve todavía el minúsculo “trocito” de mesotelioma, es decir, un pequeño tumor, que por el contrario vería enseguida si la intervención se pospusiese unas 4 semanas por cualquier motivo. Estos son los casos en los que el cirujano “abre y cierra” y en su informe se lee: la intervención prevista no tenía ningún sentido porque todo el peritoneo está ya “lleno de metástasis”. Un caso parecido se ha producido en una paciente a la que se le había diagnosticado un adenocarcinoma del hígado. A causa de los diferentes exámenes preliminares la operación se retrasó 4-6 semanas. Como consecuencia “se abrió y se cerró” porque no había nada que hacer.

En este punto la paciente conoció la Nueva Medicina y leyó un libro en el que se decía que (por suerte) la ascitis era una consecuencia de haber sufrido un conflicto de ataque contra el vientre. A pesar de eso entró en un círculo vicioso. Durante casi dos años tuvo una ascitis crónica, al final enorme, aunque se sentía bien, sin embargo, tenía buen apetito, montaba en bicicleta, nadaba; pero la ascitis no desaparecía. 

Al final la paciente me llamó y preguntó por qué la ascitis no se volvía más pequeña. Se descubrió que regularmente amigos y parientes venían a controlar su vientre. Particularmente agravante eran los comentarios de una enfermera que iba dos veces a la semana para ayudar un poco a la paciente con las tareas domésticas. Esta decía siempre escépticamente que no había visto jamás que nadie hubiese sobrevivido con una ascitis así, y citaba el caso de una tal señora Meier que se sintió bien durante un largo período y luego murió. 

 De este modo la paciente sufría continuamente una recaída conflictiva de ataque contra el vientre y el vientre se resentía. Dado que se había deshinchado, se calmaba y entraba reforzada en la fase PCL. Entonces el vientre “crecía” como signo de esta curación o solución de conflicto. Lo medía diariamente con un metro. Cuando el vientre se hinchaba de nuevo volvía a sufrir el conflicto y se reducía. Cuando le expliqué pacientemente la cosa, se le cayó la venda de los ojos: “Doctor, esto no lo había entendido”. 

Desde aquel momento, tal y como le había aconsejado, intentó reírse de su tripa y pensar en ello lo menos posible. El encantamiento se había roto y muy lentamente la ascitis se redujo progresivamente. 

Fuente: Dr. Hamer - Legado de una Nueva Medicina, Tomo 1m capítulo 15.3. "Ejemplo: ascitis o hidropisia (fase de reparación después de un mesotelioma del peritoneo) "

El Dr. Hamer hizo una referencia de este estudio en una entrevista de la televisión alemana. Estudio que fue vuelto a publicar en 11 enero del 2009 por Nova Science Publishers, Inc. en Journal of Alternative Medicine Research Volume 1, Issue 1, pp 49-61 ISSN: 1939-5868

Descargar el artículo completo en: http://www.livskvalitet.org/pdf/51_261_JAMR_2009_Volume_1_Issue_1_-_FP_Version.pdf

2 comentarios:

  1. La verdad, no resulta clara la explicación es como que permanentemente el ciclo se repite. Cual sería la cura tratar de ignorar el problema, reírse de el? Es lo que interpreto.

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  2. Supongamos, alguien hace saliva cada vez que piensa obsesivamente en su alimento favorito. ¿Cuál sería la forma de detener la salivación?: "Detener de pensar y dar la señal al cuerpo físico la necesidad de producir saliva."

    En este caso es el pensamiento recurrente es: El vientre está siendo atacado, una y otra vez. En muchos casos estos pensamientos están fuera de nuestro control, por decirlo así, en el subconsciente. La tarea es detener esta actividad.

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