jueves, 22 de septiembre de 2016

Paracelso y Hamer

Paracelso es el nombre latino adoptado por el médico y filósofo alemán Theophrast Bombast von Hohenhein que nació en Einsiedeln, en 1493 y murió a los 48 años en 1541 en Salzburgo.

Ryke Geerd Hamer nació en 1935 y creció en Frisia, Alemania. Se graduó como doctor en medicina y magíster en teología en la Universidad de Tubinga. También realizó estudios de física. A principios de los años 80 publicó sus descubrimientos sobre las 5 leyes biológicas de la naturaleza.

¿Qué tienen en común estos dos grandes médicos?

Paracelso peregrinó a Escandinavia en donde vive actualmente Hamer.

Paracelso dejaba entrar a sus clase a los barberos cirujanos y les hablaba en alemán y no en latín (lengua de los cultos), quería que los conocimientos médicos fueran para el pueblo y no para unos cuantos privilegiados. Hamer desea que las complejas leyes biológicas sean no exclusividad de pocos, sino de todos los pacientes por igual.

Paracelso fue rebelde con los principios médicos de su tiempo. Publicó el canon de la medicina de Avicena, desde ese momento le fue negado impartir clases en la escuela, le denunciaron, tuvo que marcharse y comenzar desde ese momento una vida errante, de pueblo en pueblo. Hamer publicó el “Legado de una Nueva Medicina” y se le negó la habilitación para enseñarla en la universidades. Fue perseguido y encarcelado, teniendo que buscar asilo en Noruega.

Paracelso escribió más de 14 volúmenes de medicina, naturismo y filosofía y otros tantos de teología. Hamer sigue aun escribiendo libros de medicina.

Paracelso también era teólogo. Hamer igual.

Paracelso tenía su propio concepto de la sanación basado en el reconocimiento de la íntima unión de tres elementos que conforman la totalidad del hombre: espíritu, psiquis y cuerpo. Hamer basa su medicina en Psiquis-cerebro-órgano.

Paracelso decía que el verdadero médico es ordenado por Dios. Hamer llama a su medicina La Medicina Sagrada.

Paracelso apelaba a los poderes naturales de curación, creía que el cuerpo poseía principios activos y si se aplicaba un tratamiento expectante se produciría la sanación. Hamer apela a los procesos biológicos inherentes en el cuerpo y el tratamiento consiste en la comprensión del mismo para actuar en armonía con los principios activos.

Paracelso fue espiritualista, todo cuanto es real y esencial en la naturaleza es espiritual e invisible, la función del médico es hacerlo visible y comprender los efectos mágicos de la naturaleza. Hamer presentó al Dios Odín que canta la alta de la séptima runa, la más alta runa de los germánicos, la runa de su canto mágico, cuya melodía, como ya he dicho, parece ser idéntica a la melodía mágica ultraarcaica de Mein Studentenmädchen (Mi Muchacha Estudiante).

Paracelso abogó por el reparto de las riquezas. Hamer por el reparto del conocimiento de las leyes biológicas.

Las ideas de Paracelso revolucionaron la medicina 30 años después de su muerte en 1541, sus escritos fueros publicados y en 1618 lograron el rango oficial en la farmacopea de Inglaterra. A las 5 leyes de Hamer se le conoce como la 3ra revolución de la ciencia.

Paracelso fue un gran médico que alcanzó éxitos donde sus contemporáneos fallaron. Hamer vivencia éxitos similares.

Sobre la tumba de Paracelso se escribió: " Con artes maravillosas curó heridas horrendas, y legó a los pobres todos sus bienes". Hamer aun sigue dando su vida y honestidad para el bien de la humanidad.

Y para terminar las Palabras de Paracelso: "Aquel que puede curar enfermedades es médico. Ni los emperadores, ni los papas, ni los colegas, ni las escuelas superiores pueden crear médicos. Pueden conferir privilegios y hacer que una persona que no es médico, aparezca como si lo fuera pueden darle permiso para matar, pero no pueden darle el poder de sanar; no pueden hacerle médico verdadero si no ha sido ya ordenado por Dios. El verdadero médico no se jacta de su habilidad ni alaba sus medicinas, ni procura monopolizar el derecho de explotar al enfermo, pues sabe que la obra ha de alabar al maestro y no el maestro a la obra. Hay un conocimiento que deriva del hombre y otro que deriva de Dios por medio de la luz de la Naturaleza. El que no ha nacido para médico, nunca lo será. El médico debe ser leal y caritativo. El egoísta muy poco hará en favor de sus enfermos. Conocer las experiencias de los demás es muy útil para un médico, pero toda la ciencia de los libros no basta para hacer médico a un hombre, a menos que lo sea ya por naturaleza. Sólo Dios da la sabiduría médica".

Y de Hamer: “Aunque mis antiguos compañeros me hayan quitado el permiso para ejercer la medicina (por no querer abjurar y por no convertirme en adepto de la medicina convencional) y me hayan encerrado 2 veces en la cárcel por mis descubrimientos, en el futuro cualquiera tendrá que respetar estos hechos científicos, quiera o no quiera, ya que pueden ser demostrados fácilmente que son verdad.”

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