lunes, 25 de junio de 2012

Sobre mi persona


Después de 19 operaciones de emergencia mi hijo murió en mis brazos. Dos meses más tarde me enfermé de cáncer testicular. Tras una amputación de uno de los testículos y una operación en el estómago se me pronosticó una probabilidad de supervivencia de menos del 1% (“todo el estómago estaba lleno de metástasis”) - esto fue un viaje por el infierno.

Ya que siempre, hasta ese momento, había estado sano, se me vino a la mente la idea que esta enfermedad tenía que ver con la muerte de mi hijo.

Después de mi sanación (sin quimioterapia y sin radiación) me propuse también, apenas tuviera la oportunidad para esto, aclarar la pregunta si es que todos los pacientes que habían enfermado de cáncer habían tenido anteriormente un shock similar y terrible como lo tuve yo.

Ahora sé que yo mismo he solucionado mi conflicto (de pérdida) a través de intensas conversaciones con mi esposa que era una médica experimentada y bondadosa. El meollo del conflicto consistió en que me había hecho los peores reproches por no haber transferido a mi hijo Dirk del clima tan inhumano de la clínica universitaria de Heidelberg (Alemania) cuando aun había tiempo. En ese entonces la muerte me era indiferente. Incluso cuando se me dijo que yo tenía cáncer, soñaba durante las noches siempre con mi Dirk.

La oportunidad de ir al fondo de mi suposición sobre el origen psicológico del cáncer la recibí en 1981 como médico director interno en una clínica oncológica de Baviera que estaba asociada a la clínica universitaria de Múnich. Cuando empecé a trabajar allí algunos se reían de mí: “Este tendría también que estar internado allí, este ya se está buscando un lugarcito donde morir ”

Pero empecé a preguntar a mis pacientes si es que habían tenido una vivencia de shock en sus vidas antes de enfermarse. Y efectivamente: ¡Se confirmó esto sin excepciones! Todos los 200 pacientes examinados reportaron una vivencia similar de shock.

Cuando en octubre expuse mis descubrimientos a los médicos para que sea discutida, se me obligó a decidir entre retractarme, o “abjurar”, o “renegar”, es decir, aclarar que me había equivocado, de lo contrario tendría que abandonar la clínica inmediatamente.

Me fui. A través del trabajo intensivo en la clínica oncológica de Baviera aumentó mi certeza que toda enfermedad oncológica empieza con un severo shock conflictual experimentado a nivel psicológico. Así continué investigando noche y día.

¡Al mecanismo generador le denominé el SÍNDROME DIRK-HAMER (DHS®) porque este mecanismo fue observado por mí mismo, después de la muerte de mi hijo, en mí mismo y por primera vez! Desde entonces se me persigue como a una liebre en campo abierto.

Así la REGLA FÉRREA DEL CÁNCER®, como lo he denominado, fue el primer paso hacia la actual HEILKUNDE GERMÁNICA (Nombre oficial de la Nueva Medicina Germánica). Esta fue la primera de las 5 leyes biológicas de la naturaleza ®.

¡De los 200 pacientes examinados ahora son ya tranquilamente 50,000 casos que han sido evaluados incluyendo TACs cerebrales, y nunca se encontró una excepción!

De “Germanische Heilkunde – Kurzinformation”, 3ra edición Octubre 2011, pág. 13-15 por Dr. Ryke Geerd Hamer.


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