martes, 11 de septiembre de 2012

Mujer peruana libre de cáncer de mama

Hola, mi nombre es Katherine Mendoza vivo en Italia pero soy de origen peruano, y este es mi testimonio:

En enero de 2009 me descubro un nódulo muy grande en el seno derecho. Mi doctora me envió con el bollino verde para hacer una mamografía y ultrasonido. Después de haber sido examinada por biopsia me dijeron que tenía un tumor maligno y de inmediato me comenzó a dar indicaciones de cómo seguir las prácticas o el protocolo médico.

En el lapso de un mes, me hicieron todas las pruebas y sin demora comenzaron cuatro largos meses de quimioterapia. La intención era reducir al máximo el volumen de los tres tumores de: 50, 30 y 20 mm.

Pero antes de empezar, una amiga me había hablado de la nueva medicina germánica y parecía una buena oportunidad para ahorrarme sobretodo la dolosa pérdida del cabello, pero ya que yo no había examinado sus argumentos a profundidad no estuve lista para ponerla en práctica, así que seguí el tratamiento hasta los días de la intervención.

Una semana después que los médicos, en una entrevista conmigo y mi colega, me dijeron que al examinar la muestra tomada de la mama (una cuadrantectomía) no habían encontrado ni rastro de las células cancerosas, ni siquiera uno, no han encontrado una sola célula maligna, fue allí cuando me vinieron dudas, y al recordar lo que me había dicho mi amiga, me puse a pensar seriamente sobre algún conflicto emocional.

Mi amiga me hizo conocer a Hamer a través del libro "El cáncer", leí el libro dos veces y comencé a entender el posible conflicto. Una persona que conocía la nueva medicina germánica más que yo, me ayudó a encontrar el conflicto (las peleas con mi marido debido a mi hijo, cuando por fin me divorcio de él y me sentí libre)

Estaba muy fascinada con el descubrimiento y cómo había llegado a entender el comienzo de mi primer conflicto. En total han sido tres dolores fuertes y luego la separación parcial hasta la llegada del divorcio que yo no podía ver el momento en que llegara.

Dejé de hacer las terapias, sólo 30 radioterapias gris, y ante el estupor de los médicos interrumpí las siguientes terapias y las famosas terapias inmunológicas que deberían durar un año.

No fue fácil hacer frente a los médicos que no se hacían ningún problemas en decirme que si no seguía haciendo las terapias el cáncer me volvería.

Ahora yo he comprendido mejor cuán verdadero es lo que decía el libro, y entonces le pregunté a la doctora: "¿Me asegura que si me hago la terapia el cáncer no volverá?" Ella me respondió "No, no podemos asegurarle nada", y yo dije: "Entonces, ¿cómo puede asegurarme que, si no hago el tratamiento, me volverá el cáncer si no puede garantizar que haciendo el tratamiento no volverá?" No dijo nada más, se quedó callada.

A causa de esta enfermedad me quedé sin trabajo y casa. Tuve que hacer de conserje en un alojamiento, durante casi un año sufrí el conflicto del refugiado, con lo que esperaba tener apoyo por el desempleo por despido, pero no me lo esperaba porque ya me habían dado una pequeña pensión civil: Esto me causó un malestar muy fuerte en el estómago que ahora estoy resolviendo porque me di cuenta que era el “bocado de pan” que no he logrado digerir (el dinero de desempleo esperándome por derecho).

Primero tuve que tomar omeprazol para la digestión, pero he entendido el sentido biológico que ya no tomará más de un mes: así que puedo decir que mi conflicto de no digerir el bocado ya estaba resuelto, ahora tan solo espero llegar a entender la crisis epileptoide para pasar a la segunda parte de la fase de curación.

Ahora ya no tengo la hinchazón y ardor de estómago, por lo menos no como antes, pero sobretodo ya no tengo miedo de pensar en el cáncer como algo mortal. Sé cómo afrontar el problema y me siento tranquila y calmada.

Pienso en cómo alcanzar el mejor modo de la fase curativa y sin riesgos.

Sólo me queda dar las gracias a Hamer por compartir sus descubrimientos y ayudar a aquellos que están listos para su puesta en práctica.

Gracias porque hace un año yo no sabía lo que significaba estar serena. No soy alérgica a nada y ya no me viene más fiebre. Sólo lamento que no estube lista antes de someterme a la cirugía que me dejó una marca pero que de todos modos soy capaz de superarlo.

¡Mil gracias!

Fuente:  "Ciao, mi chiamo Katherine Mendoza" http://www.albanm.com/testimonianze

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